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16.4.10

AQUELLA CENA


es la mezcla de pájaros hablando con ruedas al fondo lo que me está acercando a la locura.


si hubiera aprendido antes la tabla del 7, seguro que no estaría ahora huyendo de tu pobreza. no es una cuestión de escamas litográficas, más bien de aire nuevo en tu pecho. no te ofendas, pero vuelas demasiado alto para una cena de sábado noche. vuelve entonces cuando quieras, pero no esperes encontrar mi casa roja en condiciones. el oxígeno va consumiendo cada pedazo de carne; es su ley, no mi elección.


así llega esta hora de la tarde donde aniquilan a los corderos. un charco de sangre, tu cabeza en la mano y empiezas a llorar.


todo recuerdo sirve para ser manipulado.



15.4.10

SR. CHINARRO



suave olor de ropa tendida

escaleras a ninguna parte

inertes gotas en la taza

sol en la ventana del invierno

una playa y caracolas en mi mente

la ducha suspende los mensajes

tijeras recortan danzarinas lo viejo

no hacen falta grandes planes

responde al tiempo la sonrisa




11.2.10

TALLER CON NIALL BINNS

EJERCICIO 1

la rana contempla simpática
un charco negro de tortugas.
florece la tundra con el horizonte
y los indios pintan su piel oscura.
es el momento de la osamenta,
la resurrección de los galgos inocentes,
el día en que Charles cambió el rumbo.

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EJERCICIO 2

cisne se difumina en la bruma.
enchufe penetra en clavija.
máscara afgana guiña un ojo.
dientes gastados adornan banquero.
rana peluda deforma sus huesos.
nave espacial invade el Mojave.
nada como la carroña aún caliente
colgando de mi pico.


3.2.10

ELEGÍA DIDÁCTICA – Lêdo Ivo

Traducción de Guadalupe Grande y J. C. Mestre (La aldea de sal, Calambur, 2009)


Piensa en las muchachas muertas que entregaron a la tierra un secreto ardientemente codiciado por los hombres,
y en los colegiales que aman con la mayor pureza a las jóvenes vecinas que los enamorados llevan a los sitios más oscuros de la ciudad.
Piensa en los niños que jamás se bañaron en el mar, y sueñan siempre que se ahogan,
en las prostitutas pobres que, cuando sus hombres se han ido,
corren hacia el fondo de los patios y se entregan casi desnudas a lo inefable.
Piensa en todos los que se fueron, guiados por las estrellas,
y en los que murieron lejos de las familias que los detestaban.
Piensa en los que se entregaron a la muerte convencidos de que ninguna lágrima
resplandecería en la fulgurante unidad de los rostros amados.
Piensa en los que jamás oyeron una declaración de amor,
y en los pobres que no conocieron los devastadores placeres de las posesiones tardías.
Piensa en la lluvia, cayendo sobre los huertos hipotecados,
y en los frutos de las alquerías acariciados por la euforia del sol del verano.
Piensa en los caminos intransitables, cerrados a la promesa de los viajes
y en las personas que van a morir escuchando los vientos.
Inclínate ante el recuerdo de los lejanos amigos de tu adolescencia.
Acoge en el fondo de tu memoria las voces que silenciosamente aguardaban en tu corazón
durante los años en que no te asaltó la certeza de estar cantando.
Acepta el movimiento de cólera de las palabras que se resisten a tu ardiente llamamiento
y abre tus ojos a un domingo
que reúna la esperanza de todos los días.

Piensa en las hogueras de tu niñez que vuelven a arder cada año en tu memoria
y en aquellos que no regresaron y murieron misteriosamente cuando se disponían a retornar.
Piensa en los que van a nacer, inclinados hacia el fin de tu noche,
y en los hombres que soñaron poseer la serenidad matinal de los árboles
y pasaron largas tardes caminando junto al océano.
Piensa en los cielos que se abren diariamente a los aviones
y en las mujeres extranjeras que viste cierta noche y a veces aparecen en tus sueños.
Piensa en los adolescentes incomprendidos por los padres
que aguardan inútilmente que una mujer los llame,
y en los libros jamás hojeados, y en las lámparas no encendidas.
Piensa en las ventanas de interior, cuyo mayor deseo es abrirse ante el mar,
y en la mirada de los niños abandonados al amanecer en el torno de los hospicios.
Piensa en las parturientas muertas sobre las mesas de los hospitales,
lejos de los maridos que no las amaban y desearon en secreto su desaparición.
Piensa en los canes repelentes conducidos a las perreras
y en los artistas populares, violentamente transfigurados por la inspiración
de una samba que millones de bocas cantarán durante el carnaval.
Después piensa en los versos que aparecen en tus sueños
y que van a reunirse con las nubes tan pronto despunta la aurora.
Piensa en las lavanderas, cantando al sol de los oteros,
y en los cuadros de los museos no visitados jamás.
Piensa en las bocas que nunca conocieron la voluptuosidad salvaje de otras bocas
y fueron envejeciendo como frutos intactos.
Piensa en los corazones que en cierto momento se sintieron atravesados por la luz del cielo
y pasaron el resto de sus días en la irreparable oscuridad.
Piensa en los desaparecidos, cuyos conmovedores retratos aparecen en la última edición de los vespertinos
y en los suicidas que no dejaron cartas por falta de papel y lápiz.
Piensa en las ciudades que amanecen sombrías ante la mirada de los viajeros sedientos de claridad,
y en las calles por donde nadie pasa durante la madrugada.
Piensa en los túneles, oscuros caminos abiertos hacia el Otro Lado,
y en las escaleras que nunca llevaron a nadie hacia la gloria y el dominio.
Piensa en las repugnantes camas de las pensiones dudosas,
y en los ancianos que esperan siempre ese sueño llamado muerte.
Piensa en los relojes que no marcan el día resplandeciente,
y en las alimañas muertas de sed, abandonadas en lo oscuro por la propia naturaleza.
Piensa en los niños que no conocen los esquivos regalos del final de diciembre,
y en los objetos olvidados en la arena de las playas durante las excursiones.
Piensa en los personajes de novela que siguieron el incierto destino de sus creadores,
y en las lunas cuyo brillo desmorona la serenidad de los adolescentes.
Piensa en las puertas que nunca se abrieron para recibir a un huésped,
y en los riachuelos sucios que desearían ser el abrigo azul de los veleros y de los yates.
Piensa en las manos que siempre rechazaron limosnas,
y en las jovencitas que los enamorados pervierten sin ninguna piedad.
Después piensa en la hiedra que se abraza con su sofocante caricia a las casas antiguas,
y en los niños de los tiempos pasados que nada sabían del Mañana.
Piensa en las grandes mareas que esperan entre las rocas el grito mudo de las madrugadas,
y en los ojos de los ciegos que sorben el agua clara de la música de los organillos.
Piensa en los muertos, sobre todo en los soldados desconocidos que se quedaron en cementerios ilocalizables,
y piensa en los vivos que ignoran los cementerios donde reposarán un día.

Oh, piensa en todo, en los horizontes tranquilos de tus días de entonces, en el escalofrío que te recorre al caer la noche en latitudes extranjeras.
Piensa en tu infancia transformada en fábula, vientos y frutales estallando al sol
y en los senos de las mujeres que fueron envejeciendo sin darse cuenta,
y piensa también en las formas de esas mujeres, destruidas implacablemente sin que tu mirada las solicite.
Piensa en tus padres, que confiaron en ti cuando eras sólo silencio
y jamás te imaginaron entregado al vuelo de un verso.
Piensa en tus hermanos, en tu casa los domingos,
y en el patio de los colegios donde despertaste hacia los deseos irrealizables.
Piensa en cuántas veces paseaste tu soledad por los campos
y miraste hacia atrás con la esperanza de que una mujer te siguiese.
Piensa en las muchachas inaccesibles de tu antigua calle,
y en los gritos que oíste llegar desde gargantas desconocidas,
y en las voces que eran claras aun cuando había tormenta.

Piensa en todo y en todos, sin temer que te asalte el miedo que proviene de la vastedad del pasado.
Piensa en todo y en todos, y cuando los recuerdos se hayan ido
volando como los pájaros y las hojas, la arena y las voces,
lleno de confianza en la vida y el mundo,
sintiéndote unido a todos los hombres y a todas las cosas,
inclínate sobre el cuerpo de la mujer que amas
o despierta a la alegría triunfal de un solo verso.


(Nunca había llorado con un poema hasta ayer. Merece la pena.)

19.2.09

el editor dice



Técnica mixta sobre madera, Alexandra Domínguez, 2007


elegir el camino de la ruptura del lenguaje y sus normas es el único acto de desobediencia posible ante la dictadura del pensamiento único y su ejército de mass media, la resistencia a una realidad pseudo-objetiva impuesta, la rebelión contra el monopolio establecido de la vulgaridad. un nuevo lenguaje al norte del porvenir, como decía Paul Celan.

el siguiente paso de la evolución es romper con lo aprendido. y la meta: la abstracción, es decir, la contemplación, es decir, el no ser. el poeta es un taxista que lleva a la gente donde la gente quiere ir.

poeta es el que se borra. el poeta es un testigo. el poeta es un medio. la poesía es un medio.

8.1.09

Juan Carlos Mestre

Una de las mejores cosas q me han pasado en la vida es q Mestre me llame poeta, mejor aún, q Mestre me llame amigo.

(…) Todo lo que oí, a todo lo que presté atención desde que era muchacho, tuvo algo que ver con la poesía entendida como lenguaje de la delicadeza humana. Otra manera de estar en el mundo frente a los actos de fuerza, otra manera de sintonizar a través de la oreja izquierda las interferencias del más allá en la vocación mágica de los desarmados y los inocentes, quienes aún seguimos creyendo que la utilidad revolucionaria de una vaca azul tocando el violín en los cielos de Chagall es infinitamente mayor que todos los decretos de expropiación forzosa del sueño de las utopías. (…)

(…) No he logrado encontrar otro diálogo con lo desconocido que no pase para mí por el mismo y ya remoto encargo que nadie nos ha hecho, y por ello irrechazable, y por ello irrebatible más allá de nuestra propia conciencia: el de limitar su poder a la repetición previsible del mal, recoger los fardos de la esperanza en el último andén donde se vio obligada a abandonarlos la utopía; volver a hacer la pregunta sabiendo que no existe respuesta; seguir creyendo, porque así con la ciega videncia de los desesperados lo hemos visto, que la construcción de la futura delicadeza humana también depende del espíritu de un poema, de una utopía para la que no tengo mejores palabras que pudieran prestarle una pizca de sentido a cuanto he dicho: lo que no creímos piedad y fue la belleza, cuanto hemos olvidado de la compasión ante un otro y habrá de ser, terminado el tiempo de los encantamientos, de nuevo el lenguaje de la compasión y la misericordia.



JUAN CARLOS MESTRE
(De la ponencia Utopía y realidad, leída el viernes 3 de octubre de 2008 en León en el VIII Congreso de los Escritores de España)

Extraído del Blog Isla Kokotero, de la excelente poeta Eloísa Otero.

20.12.08

de vuelta de nada

ahora que todos los amores son imposibles
mis canas son lápiz de labios
en tu pelo desciende la palabra
y los tatuajes se van con la lluvia

ahora que no hay nadie para nadie
llego tarde a la sonrisa
y ya no sé escribir
ahora que todos los amores son imposibles

31.10.08

último hallazgo


ahora, como si de un personaje de Vila-Matas se tratase, me ha dado por escribir versos en el papel de fumar, liar el cigarrillo y fumarme mis palabras.

por ahí andan espíritus entre mi pecho y tu cielo.

4.10.08

asimilar


la fuerza no está siempre en la agresividad.

mientras los más débiles se abalanzan,
él espera.

12.9.08

El Kebran

Me llega por correo una nueva sorpresa del bueno de Andrés Ramón Pérez Blanco, el Kebran. Es una de esas personas a las que el corazón no les cabe en el pecho y tiene que sacarlo fuera y ofrecerlo a los demás, aun a sabiendas de que se lo pueden pisar. Y como es generoso, encuentra amigos debajo de las piedras, donde también se encuentran muchos poetas y artistas.

Me ha llegado su nuevo Creatura, número ya 32 (los guardo con mimo), un fanzine gratuito lleno de vida, muy bien cuidado, se nota que el Kebran es meticuloso, aun con todas las limitaciones económicas que suelen tener los fanzines.

Y me regala su libro, un cuaderno de poemas, relatos e imágenes lleno de luces y sombras, reflejo de un poeta, de un ser humano. La literatura es un hombre. Satélite de un inhóspito planeta.

Y me han sorprendido y me han gustado muchos versos, el camino se hace al andar, y el Kebran está en ello, como tantos otros, que forman/formamos parte de una voz poética colectiva. Aquí os dejo un ejemplo de sensibilidad, de literatura:

Esporas de mis sueños
van
cayendo.

Despierto al escucharte sonreír.
Alerta en mis sentidos: abrazarte.
Olvidar infiernos.
Barrer miserias.
Desterrar tristezas.
Fundirme en tu cuerpo.
Recoger estrellas
(y después...)

Dormir.


Comprádselo: sólo cuesta 5 eurillos y siempre os quedará la satisfacción de contemplar el nacimiento de una voz poética.

8.9.08

Rechazo

Nuevamente he recibido un rechazo editorial, en este caso sobre mi poemario Almacén de palabras. La verdad es que no tenía esperanza alguna de publicarlo, en caso de que me lo propusieran (como ya lo han hecho), lo desestimaría, porque no le veo demasiada poesía a lo escrito. Pero me apetecía tocar la puerta de esta editorial para investigar un poco en su actitud. Ha publicado a muchos poetas de la misma estética de Almacén de palabras, poemarios influenciados por el realismo, a veces sucio, el existencialismo, la narratividad, poemas que en realidad son relatos en columna con un pequeño giro literario al final que sus autores pretenden hacer pasar por poesía, y que algunos editores explotan como la nueva poética de la resistencia. Los poetas vagos, que dice una buena amiga mía del mundo editorial. Bien, mi texto no difiere mucho de estos autores y poemarios, pero ha sido rechazado. Eso es lo que quería comprobar: cómo el amiguismo y las influencias funcionan también a nivel underground. Hay muchos tipos de dictaduras y monopolios. Y se establecen a niveles altos, en editoriales promocionadas por grandes medios de comunicación, y lo que es peor, en editoriales que dicen llamarse independientes y alternativas.

Por supuesto, no voy a intentar nada más con Almacén de palabras, son unos textos que no merecen ser publicados en libro (la honestidad no es una virtud, queridos poetas, es un deber). Pero quede claro que los monopolios no sólo se ejercen en las altas esferas. ¿Acaso no sorprende que siempre aparezcan los mismos nombres en casi todas las antologías de poetas jóvenes en editoriales de corte medio/bajo? No hay lugar para nadie nuevo. El pastel ya está repartido. Meter a alguien nuevo, es renunciar a parte de tu pastel. Un competidor es lo que menos quieren los que ya han publicado. Y eso que en estas esferas del underground apenas hay dinero en juego. Sólo divulgación y vanidad.

4.9.08

un hermano de Simba

esta es la historia de Christian, un león que se crió en una casa particular. al crecer, sus dueños pensaron lo mejor era llevarlo a África, q volviera a su hábitat natural. y al cabo de un año fueron a hacerle una visita. este fue el resultado. no os lo perdáis.


Christian the Lion - Funny video clips are a click away

se me han saltado las lágrimas al verlo. es flipante.

amo a los felinos. a los perros tb. me gustan ambos. pero a un perro le tiras una pelota y va a buscarla y te la trae. se la vuelves a tirar y lo repite. así varias veces. un gato tiene más dignidad, no se presta a este tipo de humillaciones jajajajajajajajaja (se lo escuché una vez a Sabina).

26.8.08

Bukowski

si se trata de ir de puretas del underground, Bukowski es nuestro rey. pero a mí me interesa el primer Bukowski, cuando intentaba hacer literatura e imaginar (Madrigales de la pensión). luego, una vez publicado, una vez convertido en mito viviente de los márgenes de la cultura yanqui, le convirtieron en una foca de circo y él se dedicó a engordar su ego herido durante tantos años. y es q los aplausos, tantas veces soñados, cuando llegan de verdad, pueden ser la tumba de tu propio genio. las redacciones, la escritura autobiográfica, los desahogos personales, están bien si uno no intenta ir más lejos con ello. pero si uno intenta pasar por artista, por literato, por creador, por poeta, corre el riesgo de la crítica. y eso es esta crítica. cuánto daño ha hecho el mito manipulado de Bukowski. si él mismo intuyera desde su tumba en lo que le han convertido, ardería internet.

21.7.08

no importa el vivir sino la vida

Pues no importa el pasar sino la forma,
corazón no te inquietes por la herida;
no importa lo normal sino la norma,
no importa ya el vivir sino la vida.

No importa lo que hagas
si lo haces en nombre del amor y de lo humano;
mueres, tal vez, mas mueres y renaces
porque quien siembra amor no siembra en vano.

Calla, sufre, combate y sé valiente,
sé sano ante el dolor y ante el fracaso
y haz de tu soledad torre y espada.

Por la frente te elevas, por la frente
vuelan las golondrinas del ocaso
a las manos de Dios desde la nada.

GILBERTO NÚÑEZ URSINOS

PS: no encuentro ningún libro de este fascinante poeta, compadre de mi compadre Mestre.
a quien pueda ayudarme, le ofrezco a cambio un colmillo de marfil elefantino.

19.7.08

palabras aún más sabias

(Entrevista a Rafael Pérez Estrada)
Por Manuel Moya

Rafael Pérez Estrada, uno de los poetas más originales e imaginativos del siglo XX, nació en Málaga en 1934 y acaba de fallecer en su ciudad natal el 22 de mayo de 2000, víctima de una larga enfermedad. Estudió derecho en la Universidad de Granada. Ejerció la abogacía con éxito en su ciudad natal, lugar de donde jamás quiso alejarse. Entre sus publicaciones: La bañera (1982) Libro de las Horas (1985), Conspiraciones y Conjuras (1986), Libro de los Espejos y las Sombras (1988), Bestiario de Livermoore (1989), Libro de los Reyes (1990), Tratado de las Nubes (1990), Los Oficios del Sueño (1991), La Noche nos persigue (1992), La Sombra del Obelisco (1993) El Domador (1995), Ulises o libro de las distancias( 1997), El viento vertical (1998), El ladrón de atardeceres (1998) o Cosmología esencial (2000), su última entrega prologada por José Angel Cilleruelo, acaso su mejor estudioso. Pérez Estrada profundiza a lo largo de su coherente obra en un sistema que dio en llamar la pasión de lo breve. Sus textos han sido traducidos al inglés, francés, italiano, sueco y rumano, entre otros idiomas y ha sido distinguido días antes de su fallecimiento como Hijo Adoptivo de su ciudad natal. La rebeldía que siempre exhibió frente a las modas de la poesía española le regatearon quizás alguna distinción adicional. Fallece justo cuando su nombre y su trayectoria comienzan a destellar con luz propia entre la crítica y los lectores hispanos.
La entrevista siguiente se realizó para la revista Sin embargo en 1996, publicándose ese mismo año.

- Luego del desvalijamiento de las vanguardias, los géneros literarios han vuelto a sus orillas y formatos iniciales. Sin embargo, Rafael, en tu obra es cuando menos difícil establecer sólidas e inveteradas fronteras. ¿Cómo llevas este frecuentar tierras de nadie? ¿Cómo lo llevan tus críticos?

Rafael Pérez Estrada: Negar las vanguardias es rechazar el dinamismo inherente al arte. En la actualidad estamos siendo testigos de una reacción muy dura desde las filas del integrismo español. Molestan las vanguardias, como molesta todo pensamiento nacido del trampolín de la imaginación. Molesta el salto vital, están demasiado hechos al salto de la muerte. Sí, el conservadurismo literario español ha vuelto a cerrar filas. Ahora su energía parece proveerse, no del sueño casposo del Imperio. Se han perfeccionado en el añorar, y ahora miran con nostalgia las cruzadas. Por el momento se ha anunciado la nueva matanza de los Santos Inocentes. Sus víctimas, las metáforas y las imágenes. Estamos ante un movimiento insólito, el pastichismo. Su rasgo principal, la versificación sin contenido; su materia, la insignificancia; su filosofía, la represión de lo original, de lo distinto. Los poetas aman la Libertad; los versificadores la fachada del vacío.
El género es una clasificación y también una frontera. Personalmente intento huir de las formas canónicas. Busco el contenido más que el continente; la idea más que la musicalidad. Me gusta utilizar las formas al uso en función de las necesidades comunicativas que el propio texto vaya exigiendo. Es una lección que le debo a algunos americanos, especialmente a John Dos Passos.
Hacer la crítica a la Crítica sería asumir un papel borgiano de imprevisible resultado.

- En tu obra, tanto en los aspectos puramente formales, como en los que podríamos llamar, no sin rubor, de las intenciones, existe una inequívoca vocación insular y fronteriza. El sujeto se convierte con frecuencia en objeto, la mirada en espejo, la opacidad en sutil transparencia... ¿A qué se debe esa vocación decididamente insular, voluntariamente fronteriza?

R.P.E: Me sorprende el contenido de la pregunta en lo que concierne a vocaciones insulares o fronterizas, porque, al menos en intención, me siento atraído por lo oceánico, y por la transgresión de las barreras y de las formalidades que afectan y distorsionan los contenidos. Temo a las arquitecturas seculares en lo literario (por ejemplo, pocos sonetos me suenan a poesía. En pocos sonetos entra la brisa, el campo, el amoroso desorden de algunas habitaciones al amanecer, el caer de la piedra, e incluso ciertas añoranzas que conciernen al otoño. Generalmente el soneto es ajeno a la lluvia, y al decir lluvia pienso en Italo Calvino, pensando éste, a su vez, en Dante). Creo que al escribir sólo intento situarme en la entrada de la cueva platónica esperando una sombra distinta, una sombra singular; y también intento al escribir subir al trapecio de la imaginación para alcanzar más fácilmente la fugacidad de un destello o de una idea. Es muy acertado eso de que ando siempre deslumbrado por el poder de pocas cosas. Creo sinceramente que soy fiel a mis obsesiones. Especialmente me interesan: el sueño de las culturas que nunca fueron realidades culturales; el espejo y sus sofismas; la sutileza y servidumbre de la sombra; la infidelidad de los objetos, y el triste destino de las palabras de los solitarios.

- ¿Cuál crees que es el precio que un escritor como tú paga a cuenta de su originalidad?

R.P.E.: El escritor original, imaginativo, nunca paga. Se limita a ver, en primera fila, a la imaginación actuando en su trapecio. Lo inesperado, lo sorpresivo, la profundidad de una metáfora o el inexplicable sentido de una imagen que jamás antes intuimos nos produce un placer que en sí mismo es el premio al esfuerzo, a la energía empleada en el acto de la creación.

- El misterio, la pátina luminosa que siempre traza el misterio, es algo que se sostiene religiosamente a lo largo de toda tu obra. ¿ Es el del misterio, el hilo o la argamasa que fundamenta tu escritura, aquel rasgo que mejor conserva tus obras?

R.P.E. : Siempre me ha interesado comprender la razón última que induce al yo a evadirse, es decir, a hacerse palabra; y me veo obligado a permanecer en esta incógnita angustiosa que no tiene más salida (salvo que la genética acabe por estropearlo) que saber que nos movemos en torno al misterio o en los límites infinitos de un problema por resolver. Quizás por ello, encuentro un especial placer al aproximarme a la realidad que cuestionamos, la Poesía, mediante un aparato en el cual, la transcendencia metafórica, las imágenes o simples acontecimientos sean como botellas lanzadas a un mar, cuyo mensaje esperamos que alguien nos ayude a descifrar o sentir. Pienso, con Auden, que el tema es una percha (horrible palabra) en la que colgar la poesía.
Concibo el hecho de escribir como una mística inexplicable, como una mística, paradójicamente, ajena al suceso religioso.

- Uno tiene la impresión de que la palabra no tiene otro interés que arañar o despertar lo dormido, que conferir expresión a lo latente. En tus libros, en casi todos tus libros, uno asiste a esa revelación, al esfuerzo y al vértigo de esa revelación. ¿Existe alguna voluntad por tu parte para que esto sea así?

R.P.E.: El sorprendido no suele tener voluntad de sorpresa. Yo soy un perplejo ante la actuación de algunas palabras. Espero que el escribir tangencie con la emoción comunicable. Personalmente, poca cosa puedo hacer frente al torrente creativo, ser en ocasiones tallista de lo surgido precipitadamente.
La palabra sola está indefensa, no tiene la grandiosidad del silencio. La palabra es como un color que esperase complementarse en otro.
Ante el papel soy muy ritualista, y espero la gracia de las ideas, en definitiva, la revelación (no me estoy refiriendo con esto al dictado de una voz transcendente, sino a que se produzca la gracia poética).

- Rafael, en tu obra la angeología cobra un papel relevante, pero, dime, ¿Hasta qué punto todo ángel es terrible?

R.P.E. : La angeología en mi caso fue una tentación pagana, un sueño erótico. Los ángeles fueron terribles hasta Rilke, después se han ido convirtiendo en cómplices de la imaginación, llevadores de silencio, sueños de amores adolescentes. Creo que la verdadera pasión por los ángeles se sacia en el deseo de humanizarlos, de hacerlos ápteros, sin alas.
Últimamente me he olvidado de ellos, me empalagan, le dan un tono cursi, pastel, a la existencia, aunque debo reconocer que hay mañanas en las que aún busco entre los pequeños anuncios de El País por si encuentro un ángel vacante que pueda ofrecerme sus servicios.

- Cuando un ángel se asoma al espejo, Rafael, ¿qué es lo que está viendo en él?. ¿Qué es lo que el espejo añade al ángel?

R.P.E. : Si yo fuera un wildeano decadente (que a lo mejor lo soy), te diría que en el espejo, el ángel contempla y se enamora del Ángel del Espejo, que es una Ofelia o un Narciso perdidos en la corriente de cristal que nos separa del verdadero espejo. El espejo añade al ángel, la muerte.

- ¿Cómo un autor como tú, Rafael, tan mediterráneo, tan luminoso, tan lleno de sutilezas sureñas, puede despertar el interés que tú despiertas en los lectores nórdicos?.

R.P.E. : Los mediterráneos somos los perfectos existencialistas (en términos políticos se diría los existencialistas históricos). Creamos el instante y también el proyecto de vivir, un proyecto cuya realidad desborda el presupuesto. Somos grandes consumidores de vida, no de consumo. Nos hallamos inmersos en constantes paradojas, como la de participar en un delirio lúcido, o como ser parte de una realidad irreal y desmesurada. Nosotros no tenemos tiempo para explicarnos, de eso se encargan generalmente los centroeuropeos y los nórdicos.
Me atrevería a asegurar que la diferencia entre el sueño mediterráneo y el centroeuropeo o el nórdico estriba en que, en el primero, siempre hay un laberinto, y en él un Minotauro, y alguien que pretende seducir al Minotauro.

- Un autor tan rabiosamente personal, con una atmósfera tan singular, cómo observa el panorama literario español de los últimos tiempos?

R.P.E. : De las nuevas generaciones me interesan las voces imparecidas, los escritores que les dan a la palabra un vuelo inesperado, mágico o sobrecogedor; me gustan los edificios habitados por ilusionistas o asesinos, me gustan los poemas en los que los ríos huyen del mar o intentan alzarse verticales, y aquellos en los que dos lunas iluminan por igual la dualidad de los amantes. Me inquietan los poetas que, tras leerlos, tienes que abrir un paraguas en tu interior porque notas que llueve. Y de otro modo me hacen perder el sueño los versos que dicen del hombre que busca entre miles de espejos a aquél que devoró su rostro, o incluso el poema en el que, simplemente, un ave nos acecha desde su incapacidad para el vuelo. Especialmente me interesan los poetas no nacidos y los poemas no escritos aún, porque ellos estarán más cerca de la verdad que busco.

- ¿Con qué libros de los tuyos te identificas más, Rafael?. ¿Cuál recomendarías a tu verdugo, cuál a tu abogado?

R.P.E. : A mis enemigos me gustaría recomendarles el Libro del Aburrimiento, que nunca he leído, pero que imagino como el reverso desastroso de El Libro del Desasosiego de Pessoa y de El Libro del Convaleciente de Jardiel Poncela.
Al verdugo, más que recetarle los alegatos contra la Pena de Muerte de Koestler y Camus, le pediría que escribiese sus memorias, para descubrir en ellas algo que siempre me ha interesado: si mata, desde una supuesta legalidad, por placer, por dinero, para sentirse más justo o para estar más cerca de la muerte.
En cuanto a mi abogado (que soy yo mismo, y que no soporta al poeta que soy) le recomendaría una edición para bibliófilos (aún por inventar) del Aranzadi, de un Aranzadi correspondiente al año dosmiltreinta.
De mis libros, de mi pasado literario tengo especial simpatía por Conspiraciones y Conjuras, y por La sombra del Obelisco.

- Perdida cualquier probabilidad de paraíso, y por tanto de inocencia, ¿hacia dónde habremos de dirigirnos, Rafael, si es que nos tenemos que dirigir a alguna parte?.

R.P.E. : Me produce cierto pudor dar consejos; son muchos los caminos. Los orientales, por ejemplo, lo resuelven casi todo mediante el estado de la perfecta vacuidad; personalmente cada noche me asomo a la utopía, lanzo una voz y espero a ver qué es lo que me devuelve el eco.

- ¿Es Itaca un lugar de regreso? ¿Existe alguna manera de volver a Itaca? ¿Es acaso el viaje y sólo el viaje, como escribiera Cavafis?

R.P.E. : Mi viaje tiene nombre de añoranza. Ninguna búsqueda señala su meta. Eso sí, estoy seguro de que ni en Itaca ni en Alejandría está el lugar que busco. Tal vez, una noche, en la geografía inesperada de un sueño, encuentre un paisaje donde duermen los cazadores de elefantes, los cazadores, no los elefantes.

Manuel Moya

3.7.08

impresionante Gamoneda

Ha de llover
Hay sequía en la luz y la ceniza llora,
como mi madre, sin lágrimas.
Ha de llover.
Ha de llover hasta que se levanten los maíces sagrados y sea posible la
celebración de la muerte.
Ha de llover.
¿Por qué no? ¿ Por qué no ha de llover
en la tiniebla intestinal y en las hirvientes médulas?
Ha de llover
en los niños frenéticos y en los adoradores nocturnos
y en los ancianos extraviados en la música.
Ha de llover
en el aire poblado de ausentes y en la felicidad ensangrentada.
Ha de llover sobre esta piedra enferma
donde, en la noche, cunde un resplandor
procedente de astros inservibles.
Ha de llover. Tiene que llover con dulzura
sobre los suicidas del amanecer.
Ha de llover
en la superficie cristianizada por la industria. Ha de llover
hasta que aúllen las alondras y,
bajo las catenarias, en Vega Magaz,
los ferroviarios se desnuden
y detengan la máquina que llora.
Ha de llover en la extremaunción
sacramentalmente perversa. Ha de llover
en el interior del hierro y en el pensamiento
de los cianóticos y
de los niños prematuros.
Ha de llover
sobre las secretarias parturientas,
sobre los tísicos y los asesinos,
sobre los comandantes y las monjas.
Ha de llover en los prostíbulos
y en los ministerios incomprensibles
y en las fístulas eternas. Sí,
ha de llover. Y las serpientes
aprenderán a silbar con dulzura
unas seiscientas melodías olvidadas. Son
reconocibles por su olor a sombra
y a sustancia inguinal. Dichas serpientes
han de silbar en las cajas de ahorro
y en los urinarios y en las tumbas.
Ha de llover. Hoy es martes
de salvación. Hoy resucitan
los fusilados de Villamañán.
Ha de llover en las grandes letrinas
notariales hasta que aparezcan los títulos
de propiedad de la luz y de la tristeza hipotecaria
y las cartas de amor de Francisco Franco.
Ha de llover, ha de llover dulcemente, sobre las niñas que abortan
en octubre y
sobre los padres invisibles.
Ha de llover en la agonía de Jorge Pedrero
y sobre los visitantes clandestinos.
Ha de llover. Causa analógica:
se sabe que los agonizantes son felices
rodeados de llanto.
Ha de llover,
ha de llover sobre los huesos de Felipe Segundo
y de los Caídos por Dios y por España.
Agua para los prostáticos
y su dolor universal, agua también
para los sifilíticos y los curas.
Agua para los Borbones,
y para los mendigos y las mujeres desnudas
que gritaron los gritos amarillos
de mil novecientos treinta y seis.
Ha de llover.
Ha de llover en los pantanos
rebosantes (se dice) de fascismo y de
melancolía azul. Han de existir
poderosas razones ecuménicas
para que llueva en los pantanos. Ha
de ser físicamente necesario a causa
de la prosperidad del incesto y de los cuchillos
olvidados en las iglesias. Ha
de llover.
Ha de llover, sí, pero no han de olvidarse
los manantiales del odio ni las acequias
secretas de los monasterios ni
la humedad de las sociedades anónimas.
Ha de llover jamás y siempre. Con
desesperación agraria. Ha de llover
hasta que enloquezcan los metales
y el sílice y las inmensas madres
del Barrio de la Sal.
Ha de llover.
Ha de llover ya.
¿Está lloviendo?
Sí, está lloviendo. Las madres,
bajo la lluvia, van
al penal incesante. Son blancas y locas,
llevan fuego y amor.
Ah de la lluvia,
ah del amor, ah del fuego.
Llueve
en mi pasado y en mis venas. Va a llover
también en mi desaparición.
Ah de la lluvia
sobre las madres locas. Ya arde, bajo el agua,
San Marcos con amor, ya están ardiendo
dulcemente los juicios sumarísimos.
Ah de la lluvia.


Antonio Gamoneda

30.5.08

probando, probando...

no están del todo maduros, pero puedo enseñaros algunas viñas:



He viajado por mares rojos
y he vuelto a mí.

He besado a la Gorgona
y he vuelto a mí.

He recorrido diez países,
cuatro espaldas,
tres ríos,
un canal,
dos ojos,
mil palabras,
y he vuelto a mí.

Nadie me ha enseñado a equivocarme
y he vuelto a mí.

Las acacias cobijaron al mirlo
y he vuelto a mí.

El mirlo subió a los cielos
y cantó la plegaria de los susurros
del pueblo cautivo
y he vuelto a mí.

Tus bucles rodearon mi pluma
una noche de fiebre en verano
y he vuelto a mí.

Nada que no me sea ajeno
me ha seguido en la noche
para volver a mí.

Tuyo es el precio de la palabra
que surca en una balsa de arcilla
los mares sin sal
del oro de tu boca
y para volver a mí.

Los fastos del alba
me han hecho plegar
inevitablemente
folios
y volver a mí.

No es culpa tuya ni de nadie.
Las serpientes habitan mi cabello.
Estaba escrito en el libro que te llevó a mí.

#####

LA CHICA DEL GARAJE OLIMPO

hubiera dado un bollo de pan de azúcar
por no encontrarte en este laberinto del infortunio.
hubiera besado tus muslos aquella tarde
en el jardín trasero de tu casa
pero cumplía órdenes.
mataría a la guardia pretoriana del césar innombrable
por llevarte de la mano a la feria de los unicornios y los caramelos de anís.
Odio tener que descargar la ira sin razón
sobre tu piel fina y tu sudor suave
a 180 voltios de celos,
pero cuanta cicuta tuve que tragar
al verte en la ventana sonriendo a las bicicletas,
al verte cerca del analfabeto,
besando al desfavorecido,
cuantos celos me arrastraron a robar relojes y esconderlos en mi cuarto
esperando el día de compartirlos con vos.

Te amo tanto como te odio cuando yacemos juntos
bajo la bombilla asustada de un trastero de este garaje Olimpo.

Nunca un humano fue tan dios.

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loco y solo el poeta en el parque
no sabe acariciar una daga
como nadie sabe acariciar una daga
con la que se abren las cartas.

una carta siempre reescrita e incompleta
como un puñado de arena.

no hay sol
porque las nubes todo lo tapan.
como el sueño que llega tarde
al alba
cuando ya no tiene sentido.

solo y loco el poeta en el parque.

un poema es una carta.

#####

Te esperaré hasta que pase la nube del color de la aceituna amarga
y deje de asolarme con el aceite prohibido de su lámpara.

Te esperaré como el hijo que eres de una serpiente
que nunca ha roto el cascarón.

Te esperaré y podrás doblegarme
como la piel cae rendida a los efluvios del aroma de lavanda.

Te esperaré y un rayo se irá camino del umbral del palacio de las palabras.

Te esperaré y cuando llegues, habrás vencido sin ningún honor.

Sin embargo, te esperaré.

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Tu llegada sonríe a una roca de arenisca con cicatrices de milenios
formadas por el amor de una gota de lluvia que busca a otra gota de lluvia.

Tu llegada empaña el blanco de los ojos presos
de la esencia de un árbol muerto a manos de la vanidad.

Tu llegada es el signo que besa la frente del peregrino
que huye del Taj Mahal.

Tu llegada es un tambor arábigo tañido por la energía
de la raza de los desheredados.

Tu llegada es una mano.

Madrid, 28/5/2008

15.5.08

acoso a la gacela

persiguen cazadores temerosos a la gacela nocturna.

la acusan de ser demasiado libre, demasiado libre.

no se puede ser tan libre, tan bella en la noche.

la gacela comete errores, como ser humano.

lo mejor sería desaparecer.
así se hará justicia de verdad
cuando la gacela no trote.

quizá no era tan molesta.

quizá no era tan bella.

quizá no era tan libre.

quizá era sólo una gacela.

la poesía ha caído en desgracia

tienes razón, amigo, la poesía ha caído en desgracia.

frente a la ternura, la indiferencia.
frente a lo sensible, la manipulación,
frente a la imaginación, las normas,
frente a la luna, el reloj,
frente a sus ojos, un maletín,
frente al romántico, el pragmático,
frente al poema, una noticia,
frente a un beso, una moneda,
frente a una caricia...

la poesía ha caído en desgracia, amigo Mestre.
tienes razón.
debería volverme del revés.

12.5.08

ecuación de tu nombre

porque no supe hablarte entre la multitud de amarillo
subió el nivel de adrenalina en las esferas
caminando la huida cuesta abajo

porque no supe hablarte entre las voces de piedra
tuve que buscar el pan entre el centeno
de un folio en blanco partido por dos

porque no supe hablarte la noche se hizo eterna
hacia la hora donde los lobos aman a la luna
llena de ecuaciones sin resolver

porque no supe hablarte la ecuación se convirtió
en palabra para las estrellas
que se cobijan en tu reloj de arena

porque no supe hablarte comencé a hablarte
sin freno ni la cobardía de las manos
frente a la puerta de tus ojos

porque no supe hablarte creció la duda
en la primavera huérfana de problemas
que el invierno no hubiera podido responder.

porque no supe hablarte tuve que disfrazarme
de ladrón de besos una noche de caramelos de café
a la hora del silencio de dos corazones

porque no supe hablarte el vino de los náufragos
nos trajo la tinta roja y el sabor de tu lengua
cuando tu lengua acaricia la lengua mía.

porque no supe hablarte ahora me piensas
como yo te he pensado los cinco minutos que dura la vida
de un amante alejado de tu cintura.